Faena blanca

El Real Madrid venció 2-0 al Mallorca en el Santiago Bernabeu, con goles de Gonzalo Higuaín y Estaban Granero, en un partido marcado por la incesante nieve que cayó en el coliseo blanco.
Dicen los que saben que el Madrid podría ser imparable en marzo y parece que no se equivocan del todo. El partido de hoy era clave para seguir la estela del líder y para confirmar el buen juego del equipo de fines de año. Se presentaba un Mallorca en puestos de Champions en un escenario que le ha sido propicio en las últimas temporadas. Sin embargo, los bermellones no presentaron resistencia suficiente para plantearle problemas al conjunto blanco. Y más blanco fue el escenario, ya que durante todo el partido no paró de caer la nieve en el césped del Bernabeu. Quizá este sí haya sido factor para que el resultado no correspondiera con lo que se vio en el terreno de juego.
El Real Madrid salió mandón desde el principio, con un Cristiano muy participativo y un Higuaín nuevamente tocado por los ángeles. En el minuto 8, el argentino recibió en la banda derecha un buen cambio de juego, hizo una diagonal hacia el centro quitándose de encima a dos rivales y se sacó un obús imparable que se coló por la escuadra de Aouate.
Aunque ya dominaba antes del gol, el Madrid tomó definitivamente el control del partido, con Xabi Alonso imperial en la recuperación y en los trazos largos, demostrando poco a poco que es el jefe de la madular; lo único que se le podría reclamar es que a veces falla pases cortos de forma inexplicable que bien podrían causar contras peligrosas del equipo contrario. También a destacar el partido de Gago, quien suplió con garantías al sancionado Lass; el argentino nuevamente demostrando que sale bien al corte, pero cuando se trata de dar pases de más de diez metros le cuesta. Bien le valdría al chaval saber que su papel es recuperar la pelota y dársela en corto a los saben. La defensa estuvo implacable, con un Albiol y un Garay bien compenetrados y perfectos en la anticipación, así como muy seguros en el manejo del balón tanto en zona de seguridad como para dar una salida clara saltando líneas por el centro. Marcelo no tuvo problemas defensivos en su banda y en el ataque estuvo discreto. Arbeloa sí que subió con peligro y creó buenas ocasiones, presentándose como un buen relevo por la banda para Cristiano e Higuaín. El mérito debemos dárselo a Pellegrini, quien ha dado con el clavo haciendo que la defensa juegue adelantada, dejando con frecuencia y efectividad en fuera de juego a los delanteros contrarios y, al estar las líneas más juntas, la pelota se recupera a una velocidad sorprendente, practicamente maniatando al rival.
A los pocos minutos de juego, el holandés Van der Vaart se quejaba de una lesión muscular, teniendo que dejar su lugar a Granero. Esto es curioso, ya que en otros tiempos la primera opción de cambio habría sido Raúl o Guti. A partir de ahí el equipo sintió el cambio y se resintió el juego ofensivo. Aún así, Kaká tuvo el segundo sus botas tras pared con Ronaldo, pero se le marchó alto. Buen partido del brasileño, quien seguro irá a más. Después un gran centro por la derecha dejó solo a Ronaldo, pero al portugués se le marchó por un lado; el crack causó peligro en todo el frente de ataque y lo siguió intentando hasta el cansancio aunque, por sus gestos, no se fue del todo satisfecho con su actuación. Sabemos lo exigente que es el portugués consigo mismo, así que seguro querrá seguir intentándolo los próximos partidos. El "Pirata" cumplió con creces y, recién iniciado el segundo tiempo, recibió un centro excelente tras una gran jugada de Higuaín y prendió el balón de volea para marcar pegado al palo de Aouate.
Después del gol, el Madrid tuvo otras chances a pies de Kaká, CR9 y el mismo Granero, pero el balón no quería entrar. Pese a esto el Madrid controlaba claramente el partido, aunque gradualmente se fue ralentizando el juego del equipo. Sin embargo, el Mallorca no presentó cartas para causar serias dificultades al equipo blanco. A falta de poco más de veinte minutos, el chileno decidió dar entrada a Benzema en lugar de Kaká, quien se marchó aplaudido por la grada del Bernabeu. El francés casi no entró en juego, en gran parte porque el partido estaba decidido y quizá porque la nieve no dio tregua, haciendo muy difícil el tránsito de la pelota. A falta de diez minutos, Xabi Alonso sufrió un golpe y dejó su sitio a Guti, quien volvía a sentirse futbolista después de 2 meses en el dique seco.
Al final, el Madrid consigue tres puntos más sencillos de lo que quizá ellos mismos esperaban. La nota negativa es que el equipo sigue de escolta, pero ya llegará el momento porque queda mucha Liga por delante. Más aún cuando vemos que las predicciones de Capello o Benítez de que el Madrid podría ser imbatible se están cumpliendo, y eso que todavía no estamos en marzo...
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Saludos.