Hoy, por primera vez, sentí que no podía más, pero...
Esta vez no. No, esta vez no voy a esperar a que me tranquilice como hice hace algunos meses, la última derrota del equipo, precisamente frente al Barcelona. Estoy dolido, el alma en verdad está herida (deportivamente hablando), casi de muerte. Y digo casi porque estoy aquí, escribiendo estas líneas después del ridículo monumental e histórico que hicimos hoy en Barcelona. Porque no se le puede llamar de otra manera cuando se pierde 5-0, sea contra quien sea, y es peor aún si se trata del llamado rival a batir. Un equipo que sigue estando por encima de nosotros. Si Mourinho era nuestra salvación, la fórmula anti-Barcelona, hoy se vio que todavía no consigue tal título. Sin embargo, no por él solamente, porque para mí sí se equivocó en el planteamiento (aunque hoy suene ventajista) porque renunció a él mismo, a sus creencias, a su estilo. Claro que los llamados "once fantásticos" venían haciendo un papel más que destacado en Liga y en Europa, pero no se habían enfrentando a un ...