No es cuestión de nacionalismo, sólo se trata de fútbol
Desde hace un buen tiempo debí haber escrito una entrada de este estilo, pero no se me había ocurrido como tal, pese a ser un tema recurrente en mi día a día futbolísticamente hablando. Será que, al ser un blog madridista, no había necesidad de hablar del tema, pero hay algo que es inevitable y que me hace diferente a los madridistas que tienen sus propios blogs y es que soy mexicano, no vivo en España y no puedo tener el gran nivel de conocimientos del equipo (tengo 27 años y 10 como madridista; cuestión ya explicada en el pasado en este mismo blog), su historia y, sobre todo, lo que sucede diariamente en la cultura deportiva española. A través de estos blogs nutro mi madridismo más "radical" anti-pipero para convertirme, como muchos otros madridistas extranjeros, en un aficionado mucho más culto sin fanatismos ciegos o exasperantes. Sin embargo, hoy el Real Madrid enfrenta a las "Chivas", el supuestamente equipo más popular de este país; esto ha despertado un repentino interés para hablarles de cómo veo el fútbol mexicano, internacional y el por qué no me interesa en lo más mínimo lo suceda con la liga o incluso con la selección nacional.

Lean con atención el título de esta entrada, no se trata de banderas o sentimientos nacionalistas piperos, sino de fútbol, sólo fútbol. Esta es la base para las observaciones que explicaré en las siguientes líneas.
Primero que nada, he sido aficionado al fútbol desde que era niño, viviendo en México es normal seguir la liga y apoyar a muerte a la selección. Uno crece en un medio futbolístico de fracasos, del famoso "ya merito". Uno comienza a observar por curiosidad las ligas europeas y si hay suerte nos convertimos en aficionados a un equipo, en mi caso con el Real Madrid. Se comienzan a hacer las inevitables comparaciones entre el fútbol mexicano y el europeo y la diferencia es evidente. Los periodistas que fueron héroes en su momento de pronto parecen ridículos ignorantes. Las ganas de llegar al famoso quinto partido en los Mundiales nos fastidian. Los malos manejos de la liga, los clubes, las selecciones en todas sus categorías provocan hastío. La gota que derramó el vaso definitivamente ha sido el Mundial 2010 en el que, otra vez, la selección mexicana fue eliminada en octavos de final haciendo un ridículo monumental contra Argentina. Una selección mal dirigida por Javier Aguirre. Luego, la misma cantaleta de siempre por parte del periodismo, de derecha o izquierda: "siempre lo mismo, los federativos deben renunciar, lo deportivo debe ser más importante de lo económico, fuerzas básicas (cantera), reducir la cantidad de extranjeros, volver a torneos largos" y largo etcétera que no es nada nuevo para los que ya llevamos viendo fracasos por bastante tiempo. Decisión: adiós todo lo relacionado con el fútbol mexicano. Y no es malinchismo (término usado para referirse a cuando alguien prefiere todo lo extranjero y rechaza lo nacional), esto se trata de fútbol, de dignidad e inteligencia. Para mí es como el fútbol colombiano, argentino, brasileño, es decir, uno más; de todas maneras uno se termina enterando sí o sí por estar entre la gente que sí sigue el fútbol mexicano.

El choque contra la población futbolística promedio es inevitable, ¿qué hago entonces? Hay que callar con la mayoría y externar las opiniones con la gente que no está ciega y tiene criterio. No les miento, desde el Mundial 2010 no he visto ni un solo minuto de un partido de la liga mexicana o de la selección nacional. ¿Por qué? Porque no me interesa en lo más mínimo, porque no me identifico con los jugadores, porque no juegan ni actúan de la manera en que yo pienso que podrían hacerlo, porque estoy cansado de los malos manejos, de las falsas promesas...
Para el mexicano futbolero, siempre en busca del mínimo éxito y del héroe nacional, tener un equipo que gane algún torneo o un futbolista que juegue (no digamos triunfe) en un equipo extranjero es un logro enorme, casi propio, prácticamente nacional. Si el Chicharito anota con el Manchester o llega a la final de la Champions, pues qué mejor que TODO MÉXICO lo festeje, porque al final es un triunfo de TODOS los mexicanos. Como si hubieran tenido que ver en que el chavo haya llegado a esos niveles. El seguimiento casi religioso que se le tiene a la selección nacional y a la liga no puede faltar, es el pan de cada día.
¿Ustedes creen que me importaría si un mexicano termina jugando en el Real Madrid, sólo por el simple hecho de ser mexicano? Un rotundo NO.
¿Por qué? Es como cualquier otro jugador, sea argentino, brasileño, turco-alemán, portugués o español. Aquí no hay banderas, uno se juega la vida en el equipo y a lo que a mí y a muchos otros madrisitas de la era digital nos importa es que el equipo gane y que sus futbolistas suden la camiseta. Si un brasileño Balón de Oro no funciona, pues a la calle. Lo mismo pasaría con un mexicano si al final llega y termina siendo un paquete. Pero que no me lean los mexicanos piperos porque me exilian del país (jaja). Aquí la prensa y la mayoría de la afición defenderían a muerte a este jugador mexicano, alegando las pocas oportunidades que le daría el técnico. Si, por el contrario, este futbolista hipotético se termina saliendo en el equipo, entonces la frase es: "El orgullo de México".
Aquí se tiene la costumbre de apoyar a cualquier club mexicano si está en condiciones de ganar un torneo de CONCACAF o CONMEBOL. No hay distinciones o aficiones, se trata del país entero que se está jugando el pellejo porque claro, si gana uno, ganamos TODOS. Es como si un madridista de cepa se haya alegrado de que la Farsa haya ganado la Champions sólo por ser un equipo "español". No dudo quienes sí se alegren, pero esos no son madridistas reales, sólo simples piperos.
Aunque no me lo digan, sé que muchos mexicanos me tachan de malinchista, de no querer a mi país o despreciar lo poco o mucho que hayan hecho futbolísticamente, incluso se mezclan la cultura, los valores, el patriotismo con algo llamado fútbol, que es un simple deporte que no tiene que ver, al menos para mí, en apoyar o no a un equipo o club, no importando de donde sea. Pues a esos mexicanos les digo: no me importa su opinión, sigan viviendo en su nube futbolística y creyendo que México será Campeón del Mundo....... si ni de la Copa América puede serlo.

No digo que este veto al fútbol mexicano será eterno porque no creo que en lo que me resta de vida no mejoren siquiera un poco. Y no me refiero a mejorar en la cancha, sino desde la organización y desde los federativos y dueños de los equipos y del fútbol mexicano como un ente global. Me criticaron muchos porque no festejé el Campeonato del Mundo Sub-17, pero cómo se atreven algunos, si ni en su vida han visto un partido. Olas y olas de gente asistían al Estadio Azteca por primera vez en su vida para ver una final, ah, pero el lunes siguiente la euforia baja y ya ni se acuerdan. Es más, ni conocen a los jugadores. ¿Para qué demonios voy a festejar algo de un equipo que ni conozco? ¿Por qué tengo que apoyar a una selección (de cualquier categoría) con la que no me identifico y que además NO JUEGA A NADA?
Señores, mi pasión se ha desbordado, pero necesitaba externar esto. Espero que me entiendan y que haya podido ser lo bastante claro sobre cómo veo yo al mexicano aficionado al fútbol. Esto no es de banderas, se trata de amor al fútbol, a los valores humanos y futbolísticos con los que nos identificamos. Mourinho encarna estos valores, el Madrid todavía más, ¿el México futbolístico lo encarna? ¿Hay algo más que agregar?
Sean felices y ¡HALA MADRID!

Lean con atención el título de esta entrada, no se trata de banderas o sentimientos nacionalistas piperos, sino de fútbol, sólo fútbol. Esta es la base para las observaciones que explicaré en las siguientes líneas.
Primero que nada, he sido aficionado al fútbol desde que era niño, viviendo en México es normal seguir la liga y apoyar a muerte a la selección. Uno crece en un medio futbolístico de fracasos, del famoso "ya merito". Uno comienza a observar por curiosidad las ligas europeas y si hay suerte nos convertimos en aficionados a un equipo, en mi caso con el Real Madrid. Se comienzan a hacer las inevitables comparaciones entre el fútbol mexicano y el europeo y la diferencia es evidente. Los periodistas que fueron héroes en su momento de pronto parecen ridículos ignorantes. Las ganas de llegar al famoso quinto partido en los Mundiales nos fastidian. Los malos manejos de la liga, los clubes, las selecciones en todas sus categorías provocan hastío. La gota que derramó el vaso definitivamente ha sido el Mundial 2010 en el que, otra vez, la selección mexicana fue eliminada en octavos de final haciendo un ridículo monumental contra Argentina. Una selección mal dirigida por Javier Aguirre. Luego, la misma cantaleta de siempre por parte del periodismo, de derecha o izquierda: "siempre lo mismo, los federativos deben renunciar, lo deportivo debe ser más importante de lo económico, fuerzas básicas (cantera), reducir la cantidad de extranjeros, volver a torneos largos" y largo etcétera que no es nada nuevo para los que ya llevamos viendo fracasos por bastante tiempo. Decisión: adiós todo lo relacionado con el fútbol mexicano. Y no es malinchismo (término usado para referirse a cuando alguien prefiere todo lo extranjero y rechaza lo nacional), esto se trata de fútbol, de dignidad e inteligencia. Para mí es como el fútbol colombiano, argentino, brasileño, es decir, uno más; de todas maneras uno se termina enterando sí o sí por estar entre la gente que sí sigue el fútbol mexicano.

El choque contra la población futbolística promedio es inevitable, ¿qué hago entonces? Hay que callar con la mayoría y externar las opiniones con la gente que no está ciega y tiene criterio. No les miento, desde el Mundial 2010 no he visto ni un solo minuto de un partido de la liga mexicana o de la selección nacional. ¿Por qué? Porque no me interesa en lo más mínimo, porque no me identifico con los jugadores, porque no juegan ni actúan de la manera en que yo pienso que podrían hacerlo, porque estoy cansado de los malos manejos, de las falsas promesas...
Para el mexicano futbolero, siempre en busca del mínimo éxito y del héroe nacional, tener un equipo que gane algún torneo o un futbolista que juegue (no digamos triunfe) en un equipo extranjero es un logro enorme, casi propio, prácticamente nacional. Si el Chicharito anota con el Manchester o llega a la final de la Champions, pues qué mejor que TODO MÉXICO lo festeje, porque al final es un triunfo de TODOS los mexicanos. Como si hubieran tenido que ver en que el chavo haya llegado a esos niveles. El seguimiento casi religioso que se le tiene a la selección nacional y a la liga no puede faltar, es el pan de cada día.
¿Ustedes creen que me importaría si un mexicano termina jugando en el Real Madrid, sólo por el simple hecho de ser mexicano? Un rotundo NO.
¿Por qué? Es como cualquier otro jugador, sea argentino, brasileño, turco-alemán, portugués o español. Aquí no hay banderas, uno se juega la vida en el equipo y a lo que a mí y a muchos otros madrisitas de la era digital nos importa es que el equipo gane y que sus futbolistas suden la camiseta. Si un brasileño Balón de Oro no funciona, pues a la calle. Lo mismo pasaría con un mexicano si al final llega y termina siendo un paquete. Pero que no me lean los mexicanos piperos porque me exilian del país (jaja). Aquí la prensa y la mayoría de la afición defenderían a muerte a este jugador mexicano, alegando las pocas oportunidades que le daría el técnico. Si, por el contrario, este futbolista hipotético se termina saliendo en el equipo, entonces la frase es: "El orgullo de México".
Aquí se tiene la costumbre de apoyar a cualquier club mexicano si está en condiciones de ganar un torneo de CONCACAF o CONMEBOL. No hay distinciones o aficiones, se trata del país entero que se está jugando el pellejo porque claro, si gana uno, ganamos TODOS. Es como si un madridista de cepa se haya alegrado de que la Farsa haya ganado la Champions sólo por ser un equipo "español". No dudo quienes sí se alegren, pero esos no son madridistas reales, sólo simples piperos.
Aunque no me lo digan, sé que muchos mexicanos me tachan de malinchista, de no querer a mi país o despreciar lo poco o mucho que hayan hecho futbolísticamente, incluso se mezclan la cultura, los valores, el patriotismo con algo llamado fútbol, que es un simple deporte que no tiene que ver, al menos para mí, en apoyar o no a un equipo o club, no importando de donde sea. Pues a esos mexicanos les digo: no me importa su opinión, sigan viviendo en su nube futbolística y creyendo que México será Campeón del Mundo....... si ni de la Copa América puede serlo.

No digo que este veto al fútbol mexicano será eterno porque no creo que en lo que me resta de vida no mejoren siquiera un poco. Y no me refiero a mejorar en la cancha, sino desde la organización y desde los federativos y dueños de los equipos y del fútbol mexicano como un ente global. Me criticaron muchos porque no festejé el Campeonato del Mundo Sub-17, pero cómo se atreven algunos, si ni en su vida han visto un partido. Olas y olas de gente asistían al Estadio Azteca por primera vez en su vida para ver una final, ah, pero el lunes siguiente la euforia baja y ya ni se acuerdan. Es más, ni conocen a los jugadores. ¿Para qué demonios voy a festejar algo de un equipo que ni conozco? ¿Por qué tengo que apoyar a una selección (de cualquier categoría) con la que no me identifico y que además NO JUEGA A NADA?
Señores, mi pasión se ha desbordado, pero necesitaba externar esto. Espero que me entiendan y que haya podido ser lo bastante claro sobre cómo veo yo al mexicano aficionado al fútbol. Esto no es de banderas, se trata de amor al fútbol, a los valores humanos y futbolísticos con los que nos identificamos. Mourinho encarna estos valores, el Madrid todavía más, ¿el México futbolístico lo encarna? ¿Hay algo más que agregar?
Sean felices y ¡HALA MADRID!
Comentarios